Harry Arter: un cuñado futbolista, una historia sobrecogedora y un juego brillante

AFC Bournemouth v Everton - Premier LeaguePara entender lo que es Harry Arter hoy en día es importante destacar la influencia que tuvo la figura de Scott Parker. El ex-medio centro de Charlton, Chelsea, West Ham, Newcastle y Tottenham se casó con Carly, hermana de Harry, cuando este tenía 10 años. Mientras que en ese momento Scott ya estaba asentado en el primer equipo del Charlton, Harry todavía estaba en la cantera dando sus primeros pasos en el fútbol.

Arter admiraba mucho a su cuñado, cuya carrera había sido muy exitosa, viéndolo como un modelo a seguir en el futuro. Sin embargo, Harry no pudo replicar el éxito de Scott en el Charlton y, cuando tenía 18 años, el club del sur de Londres lo dejó ir. En unas declaraciones a Sky Sports hace más o menos un año, Parker confesaba haberse sentido sorprendido cuando se enteró de que Arter no jugaría más en su antiguo equipo.

“No me lo podía creer cuando le dejaron ir. Estaba impresionado. No soy yo mirando atrás sólo intentando ver la parte buena porque somos familia; estaba realmente en shock. Recuerdo cuando me lo dijo aquel día, y no pude evitar pensar que fue un error, porque yo había visto lo bueno que era”.

Harry tuvo que reconstruir su carrera jugando en divisiones inferiores inglesas no profesionales. Tras una exitosa temporada en el Woking, el Bournemouth llamó a su puerta y el resto es historia. En un año ya estaba de vuelta en la Football League, y el medio centro destaca lo agradecido que siempre estará por la influencia de su cuñado.

“Cuando el Charlton me echó y fui a jugar a una liga no profesional, él fue alguien que me guió en cómo volver a dónde el creía que yo podía estar. Que tuviera confianza en mí alguien de su calidad, que había conseguido tantas cosas… Me ayudó a mantenerme por el camino correcto y me dio mucha confianza”.

Pero la ayuda que Scott le dió a Harry no fue sólo futbolística, sino también económica. Mientras Parker ganaba un sueldo de futbolista de Premier League en el West Ham, Arter sufría. Scott y Carly invitaron a Harry a vivir con ellos e incluso le pagaban por hacer ciertos trabajos en casa.

“En liga no profesional los salarios no eran buenos. Scott me dio pequeños trabajos en casa, o mi hermana lo haría, para hacerme seguir adelante. Tenía sólo 18 años en ese momento y habría hecho cualquier cosa para tener un poco de dinero. Me dejó vivir en su casa, y le estoy muy agradecido por ello.

“Cortaría el césped, levantaría a los niños, sólo pequeñas cosas que habría hecho gratis. Era su manera de hacerme sentir que estaba ganando algo y, de esa manera, ayudarme. Siendo lo profesional que es, probablemente pensó que sería una manera de ayudar, a pesar de que podía ver cómo me intentaba ayudar yo mismo”.

La ayuda ejercida por Scott y Carly no sólo ayudó desde un punto de vista económico, sino también en temas relacionados con los problemas de autoestima que sufren los jugadores a los que el club les ha echado cuando todavía eran niños. Esto dio a Arter su espacio y tiempo para concentrarse y reconstruir su carrera futbolística.

“En el momento probablemente no lo pensé demasiado; sólo estaba jugando en fútbol no profesional y disfrutando de mi juego. Cuando ahora miro atrás en el tiempo, me doy cuenta de que, con toda la ayuda que recibí, no tuve que preocuparme por cosas que los chicos de mi edad sí se preocuparían. Me dio la plataforma para llegar a este lugar (jugar en la Premier League). Sin ninguna duda me ayudó a llegar a donde quería estar”.

El crecimiento de Harry como jugador se produjo al mismo tiempo que el de su club, el Bournemouth, que fue ascendiendo divisiones hasta llegar a la Premier League en la temporada 2015/2016 por primera vez en su historia. El primer contacto que tuve con Arter fue en Championship, en un partido que enfrentaba a los cherries contra el Middlesbrough de Karanka. Cuando estaba asistiendo al partido desde mi ordenador, me di cuenta de que un medio centro no paraba de tocar la pelota con muchísimo criterio y precisión. Me cercioré y ese era Harry Arter. Se lo comenté a un amigo por WhatsApp. No sólo firmó una actuación notable, sino que acabó anotando un golazo desde fuera del área que me dolió bastante porque yo en ese momento iba con el Boro debido a la influencia de su entrenador. En el primer encuentro que vi del Bournemouth, ante el Watford, me quedé con el nombre de Matt Ritchie. Y en el segundo con el de Harry Arter.

El conjunto sureño confirmó su ascenso a la Premier en el Vitality Stadium ante el Bolton. Los íbamos a ver en la temporada siguiente competir ante Manchester United, Manchester City, Chelsea, Liverpool, Tottenham, Arsenal… ¡Y qué ganas tenía! Era un equipo divertidísimo y, como ya dije en otras ocasiones, uno de los que más ganas tenía de ver antes de que comenzara el curso 2015/2016.

A principios de verano, recién terminadas las principales competiciones domésticas, Arter firmó su debut con la selección absoluta de República de Irlanda ante Inglaterra en un amistoso disputado el 7 de junio. Después se sabría que arriesgó para jugar con los de Martin O’Neill y arrastró una lesión para la temporada que empezaría en los meses siguientes.

Los de Eddie Howe no empezaron la temporada de la mejor forma posible y seguramente en esto influyó el hecho de que Arter no debutó en la máxima división inglesa hasta el 1 de noviembre, disputando 73 minutos en un encuentro que el Bournemouth perdió contra el Southampton. A esto se sumaron las graves lesiones de Wilson y Gradel, además de otra -aunque más leve- del capitán Elphick.

Casualmente, la mejoría del Bournemouth llegó cuando Arter empezó a sumar más partidos consecutivos, entre ellos especialmente destacables las dos victorias de más caché en la historia del club ante Chelsea en Stamford Bridge y Manchester United en el Vitality Stadium. Hay que resaltar el encuentro disputado ante los red devils, porque ahí Harry se dio a conocer ante todo el mundo. No por una actuación colosal o un golazo impresionante, sino por algo mucho más personal: su hija, Renee, murió al nacer. Todos empatizamos con el pobre Arter y admiramos su fuerza para, a pesar de todo, jugar el partido. La desgracia ocurrió dos días antes del enfrentamiento ante los de van Gaal, pero aun así quiso jugar por ella. Si Harry ya me gustaba antes por motivos estrictamente futbolísticos, ahora mi admiración por él iba más alla de lo que hacía en un terreno de juego. Su historia me encogió el corazón y dio pie a dos artículos en mi blog: uno traduciendo la entrevista en el Guardian donde explica todo ese episodio y otro en donde debido a su experiencia llegué a reflexionar sobre lo que para alguien como yo o él puede significar el fútbol.

Únicamente disputó 21 partidos en liga, pero de todas maneras se erigió como uno de los futbolistas más importantes en la holgada salvación que consiguió el Bournemouth en su primera temporada en la élite inglesa.

Tras acabar el curso 2015/2016, llegaba en los meses de junio y julio la Eurocopa de Francia y Arter tenía muchas opciones de ir convocado con República de Irlanda. Finalmente, por lesión, no acudió a la cita. Una pena: el público neutral se quedó con una gran sensación del combinado dirigido por Martin O’Neill, sobre todo de jugadores como Brady, Hoolahan o Hendrick. Estoy seguro de que Harry habría causado una impresión similar o incluso mayor.

El Bournemouth se reforzó de manera brillante en el mercado veraniego de 2016, con futbolistas jóvenes (Cook, Hyndman, Mousset, Aké, Ibe) y uno más consagrado como Jack Wilshere, habiendo perdido “sólo” -y lo pongo entre comillas porque era uno de los mejores jugadores de la plantilla- a Matt Ritchie, que decidió que el dinero era más importante que la división.

El inicio de campaña 2016/2017 de los de Howe, a diferencia del anterior, ha sido magnífico y se sitúan en la mitad de tabla con 12 puntos de 27 posibles. Ganó a un Everton que llegaba invicto al Vitality Stadium y compitió de manera loable -incluso mereció ganar- ante el Tottenham. Esta vez Harry Arter ha disputado todos los encuentros -dos asistencias incluidas- y llamó la atención su completa actuación ante los hombres de Mauricio Pochettino.

Con el irlandés estamos ante un medio centro que domina casi todos los aspectos del juego. Lo primero que notas cuando le ves jugar es que su toque de balón es exquisito: fino, delicado, preciso. A esto suma un criterio y una toma de decisiones excelente, siempre sabiendo cuándo desahogar el juego a la otra banda y cuándo ofrecerse a un compañero que está ante alguna situación complicada. Es el amigo de todos: va por todo el campo apoyando y buscando la pelota, pero no porque quiera retenerla durante mucho tiempo, sino para mejorar la circulación de su equipo usando uno o dos toques. Seguramente en esto radique lo bueno que es Arter: siempre mejora la jugada. Cuando me dispongo a ver el Bournemouth lo que suelo “pedir” es que siempre se la den a él. Es el desahogo, la calma, la pausa. Si se la das él sabes que acabará eligiendo bien y haciendo que la jugada sea mejor de lo que era antes. No va a regatear a cinco contrarios porque ese no es su fuerte, pero en base a su toque y precisión conseguirá encontrar la salida para todos los problemas que se les planteen a los de Howe. Es zurdo, pero toca muy bien el esférico con ambos pies -yo le considero ambidiestro-, por lo que no le importa orientarse hacia un lado u otro. Con ambas piernas tiene precisión y hace cambios de orientación completamente medidos. Tiene cierto regate y un fuerte cambio de ritmo que le permite superar de vez en cuando alguna línea de presión del rival. En el apartado defensivo también suma: es muy intenso en la presión, encima a los contrarios de manera incansable y tiene un tremendo fondo físico para aguantar corriendo durante largos periodos de tiempo. El otro día la famosa página web Squawka sacaba un dato que revelaba que Arter es el jugador que más balones roba en campo contrario. Teniendo en cuenta que la filosofía de Howe se basa en presionar muy arriba a los adversarios, resulta obvio ver lo importante que es Harry en los planes del técnico inglés.

Resumiendo, estamos ante un medio centro completo y capaz de influir en todas las fases del juego. Para mí es uno de los centrocampistas más infravalorados de toda la primera división inglesa. Nunca tendrá el nombre de otros, ni será tan guapo, ni llamará tanto la atención en el campo, pero en cuanto a rendimiento está por encima de la mayoría. El mundo le conoce por la desgracia que sufrió, pero Harry Arter tiene mucho fútbol en sus botas y seguro que luchará para que cuando se retire le recuerden más por lo que hacía con un balón en los pies que por tragedias personales. Eso sí: todo lo que haga a partir de ahora será por su pequeña Reenee, que desde hace meses descansa en el cielo y vigila cómo Harry cumple su sueño.

 

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